You are here:

Creencias invisibles, barreras reales: cómo las ideas preconcebidas moldean nuestro Mundo

Captura de pantalla 2024-05-08 a las 11.32.58

Nuestro pasado y lo que hemos aprendido en él condiciona nuestra visión del presente en mucha más medida de lo que solemos pensar, tanto a nivel personal como a nivel organizacional. A lo largo de nuestra vida, nuestro cerebro va acumulando un conjunto de creencias y aprendizajes. Con el tiempo, estas creencias (mentalidades) acaban condicionando nuestra percepción de la realidad, la manera en que vivimos y la cultura de nuestras organizaciones.

¿Alguna vez te has detenido a pensar cómo una simple creencia puede cambiar el rumbo de tu vida profesional o personal?

La inercia del día a día y el ritmo trepidante que llevamos la mayoría, hace que, sin darnos cuenta, todas estas creencias y aprendizajes muchas veces guíen nuestra conducta de manera inconsciente. A veces (la mayoría) esto actúa en nuestro beneficio y nos permite liberar recursos y enfocar nuestra atención en otras cosas. En otras ocasiones lo que ocurre es totalmente diferente: nos dificultan la vida y nos limitan como personas. Por todo ello es importante buscar espacios para poder detenernos y analizar nuestras creencias tanto a nivel individual como a nivel de equipo y poder ver si éstas nos están favoreciendo o por el contrario nos están alejando de aquello que queremos ser.

Me gustaría compartir con vosotros las siguientes ideas que he estado leyendo últimamente y que pueden ser de ayuda para detectar esas creencias limitantes que nos impiden desarrollar nuestro potencial y dar lo mejor de nosotros.

Creencias limitantes: ¿Qué son y cómo nos afectan?

Hay tantas creencias limitantes como personas hay en el mundo, es por ello por lo que a veces resulta complejo identificarlas.

M. Hyat nos ofrece tres grandes familias que nos pueden ayudar para una primera aproximación. Son las siguientes:

Creencias que tenemos sobre el mundo.

  • “No puedo empezar un nuevo negocio ahora mismo; el mercado está imposible”
  • “La política nunca marca la diferencia; no importa si voto”
  • “A los directivos no les importa la gente como yo; es imposible salir adelante”.

Estos ejemplos reflejan cómo nuestras experiencias pueden sesgar nuestra visión del mundo, aunque no siempre reflejen la realidad completa.

Creencias sobre los demás.

  • “Es inútil preguntar; está demasiado ocupado para reunirse conmigo”
  • “Tiene menos experiencia que yo, ¿qué podría enseñarme?”,
  • “Todavía no ha respondido; debe estar enfadado conmigo”.

Estos pensamientos pueden cerrarnos puertas y limitar nuestras interacciones sociales y profesionales.

Creencias sobre nosotros mismos.

  • “Soy una persona que abandona; nunca termino lo que empiezo”,
  • “No puedo evitarlo; nunca he estado en forma físicamente”,
  • “Nunca saldré de este agujero; siempre he sido terrible con el dinero”.

Creencias como estas pueden frenar nuestro desarrollo personal y profesional.

Dado que tendemos a experimentar lo que esperamos, creencias como éstas seguramente bloquearán cualquier progreso que queramos hacer. Una vez las identificamos también resulta interesante reconocer qué mecanismos solemos seguir a la hora de construir estas creencias limitantes. Al identificar los mecanismos podemos evitarlos y reducir nuestra exposición a las mismas.

Jeremy Dean en su libro “Making habits, Breaking habits” identifica 3 de estos mecanismos:

  1. El pensamiento binario, blanco y negro: Asumimos que somos unos fracasados si no alcanzamos la perfección.
  2. La personalización: Nos culpamos a nosotros mismos (o a otros) por sucesos negativos aleatorios.
  3. El catastrofismo: Estamos convencidos de lo peor incluso con pocas pruebas.

¿Cómo podemos superar estas creencias limitantes? En próximos artículos exploraré técnicas y estrategias prácticas para identificar y desmantelar estas creencias.