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Más allá de la negatividad: cómo el optimismo realista puede cambiar tu vida

18 de junio de 20245 min de lectura

¿Te has detenido a pensar si tiendes a fijarte en las cosas positivas que te rodean? ¿O sueles centrarte más en aquello que es negativo?

Parece una pregunta simple, pero la mayoría de nosotros nunca nos hemos detenido a evaluarlo, y mucho menos a considerar las implicaciones que esto tiene para nosotros.

Sabemos que la mayoría de nosotros tenemos de forma natural un sesgo hacia lo negativo. Es como si las experiencias negativas "gritaran" más fuerte que las positivas. Se suele decir que, como "norma general", hacen falta 12 experiencias positivas para anular una negativa. Si estás arqueando las cejas, tómate un segundo, considéralo y evalúalo por ti mismo. Piensa en un día en el trabajo, con la familia o con los amigos; un día en que todo marcha como la seda y, de repente, ocurre... la llamada, el coche que se rompe, la discusión, lo que sea. Observa cómo ese pequeño evento acaba acaparando gran parte de tu atención y hasta condiciona la evaluación global que haces del día. Es como si las cosas negativas tuvieran la capacidad de eclipsar todo lo positivo que las rodea.

La cuestión es más compleja de lo que parece. Esa misma tendencia, si no se observa y se tiene en cuenta, puede condicionarnos a la hora de emprender retos, percibir oportunidades, valorar lo que tenemos o confiar en aquellos que nos rodean. En este sentido, puede limitarnos al explorar, superar adversidades o tomar decisiones que nos permitan avanzar cuando experimentamos contratiempos.

Evidentemente, no somos todos iguales. Hay personas que, de manera natural y sin apenas esfuerzo, tienen la capacidad de ver las oportunidades y los elementos positivos en su entorno. Podríamos considerar que estas personas tienen una tendencia más optimista que el resto.

Esta capacidad, que a simple vista puede parecer irrelevante, es tremendamente importante y determinante en nuestra vida. El optimismo realista es uno de los rasgos comunes de las personas resilientes, y también lo observamos en personas que han conseguido destacar y generar un impacto significativo.

“Apreciar, valorar, estimular, honrar; reconocer lo mejor de una persona, situación o experiencia y en general, del mundo que nos rodea; aumentar el valor; prestar atención y afirmar las fuerzas, éxitos y potenciales presentes y pasados de esas personas, situaciones o experiencias; identificar y prestar atención a las cosas que dan la vida – salud, vitalidad, excelencia- a los sistemas vivos; tener esperanza; tomar la determinación de hacer planes con la intención de alcanzar objetivos; ejercer el control intencionado y confiado sobre la vida.” - Marujo.H. A.

Aquí te dejo algunos ejemplos de esto:

  • Nelson Mandela: A pesar de estar encarcelado durante 27 años, Mandela mantuvo el optimismo sobre el futuro de Sudáfrica y desempeñó un papel crucial en el fin del apartheid y el establecimiento de un gobierno multirracial.
  • Thomas Edison: Conocido por su optimismo, Edison fracasó muchas veces mientras inventaba la bombilla. Su famosa cita, "No he fracasado. He encontrado 10,000 formas que no funcionan", ejemplifica su actitud positiva que llevó a importantes avances tecnológicos.
  • Walt Disney: Enfrentado a numerosos fracasos comerciales y rechazos, el optimismo de Disney y su creencia en su visión llevaron a la creación de uno de los imperios de entretenimiento más exitosos del mundo.
  • Martin Luther King Jr.: El optimismo de King sobre lograr igualdad y justicia para todos los estadounidenses impulsó su liderazgo en el Movimiento por los Derechos Civiles, lo que llevó a cambios sociales y legislativos significativos.
  • Helen Keller: A pesar de ser sorda y ciega, el optimismo y la determinación de Keller le permitieron convertirse en una influyente autora, activista y conferenciante, inspirando a millones de personas en todo el mundo.
  • Steve Jobs: Co-fundador de Apple Inc., el optimismo de Jobs y su creencia en la innovación y el diseño revolucionaron la industria tecnológica, llevando a productos innovadores como el iPhone y el MacBook.
  • Mahatma Gandhi: Su creencia optimista en la no violencia y la verdad como herramientas poderosas para el cambio social llevó a la independencia de la India del dominio británico e inspiró movimientos por los derechos civiles en todo el mundo.
  • Malala Yousafzai: Incluso después de sobrevivir a un intento de asesinato por parte de los talibanes, Malala mantuvo el optimismo sobre el poder de la educación, convirtiéndose en una defensora global de la educación para las niñas y en la persona más joven en recibir el Premio Nobel.

No se trata de ser optimista de manera ingenua o de creer que no hay problemas. Se trata de mantener la actitud correcta para llegar al resultado correcto. Stockdale explicó esta idea de la siguiente manera:

Lo bueno del optimismo realista es que es algo que todos podemos aprender y desarrollar. Aquí van algunas ideas para empezar:

  • Empieza a buscar de manera intencional aquello que es positivo en tu entorno.
  • Escribe 5 actividades por las que te sientas agradecido.
  • Saborea los momentos buenos. Cuando estos ocurran, esfuérzate por vivirlos plenamente. Intenta mantener viva esa sensación y, si es posible, regístrala. Recuerda que muchos tenemos la tendencia a dejarlas pasar con facilidad y ver más aquellas que son negativas.
  • Practica la gratitud. La gratitud nos hace más conscientes de aquellas pequeñas cosas que nos rodean y que nos dan vida. Esto nos hace tener una visión más positiva de nuestra realidad y nos carga de energía para los tiempos difíciles.

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