
"El liderazgo personal es mantener siempre presente tu visión y tus valores y alinear tu vida para que sea congruente con ellos". – Steve Covey
La palabra valor proviene del latín "valere" (ser fuerte), y la axiología (del griego "axia", valor, y "logos", estudio) es la disciplina que los aborda formalmente desde el siglo XX. Es crucial distinguirlos de:
- Principios: Factores universales orientados a la conducta.
- Virtudes: La encarnación habitual y constante de un valor. Un valor se convierte en virtud mediante la práctica permanente.
¿Qué son realmente los valores?
Podemos definirlos como nuestras reglas maestras, esos "no negociables" que rigen nuestro comportamiento.
- El diccionario de Oxford los considera: "Principios o normas de conducta; juicios de valor acerca de aquello que consideramos importante en la vida".
- Brené Brown ("Dare to Lead") dice: "Un valor es una forma de ser o creer que consideramos de la mayor importancia".
- Ken Blanchard afirma que son "las creencias que uno considera más importantes en su vida", inicialmente definidas por otros (padres, educadores) y luego determinadas por uno mismo.
- Milton Rockeach los ve como "la creencia perdurable de que una forma concreta de conducta o estado final de la existencia personal o social es preferible al modo opuesto".
En esencia, los valores son creencias e ideales compartidos culturalmente sobre lo bueno/malo, correcto/incorrecto, que influyen enormemente en nuestra conducta y actúan como brújula moral interna. Nos ayudan a determinar la respuesta ética adecuada y a decidir entre lo bueno y lo mejor para nosotros.
Harry M. Jansen (Kellogg School of Management) lo resume así para sus alumnos: el liderazgo auténtico se basa en quién eres y qué valoras. "Cuando realmente te conoces a ti mismo y lo que representas, es mucho más fácil saber qué hacer en cada situación... Si no te conoces a ti mismo, ¿Cómo podrás liderarte? Si no estás en condiciones de liderarte a ti mismo, ¿Cómo liderarás a otros?"
La importancia de la congruencia de valores
Simon Dolan, en sus investigaciones, llegó a una conclusión impactante: "El estrés es el resultado de la incongruencia en tu sistema de valores". Esto subraya la vital importancia de alinearnos con ellos.
Existen valores universales y otros relativos (culturales, temporales). Los valores morales, transmitidos socialmente, nos permiten diferenciar el bien del mal, mientras que los éticos reflejan nuestra personalidad e intereses.
Haber identificado tus valores es básico para ser fiel a ti mismo y, probablemente, para ser feliz. Aunque con el tiempo tienden a estabilizarse, siempre podemos revisarlos e incorporar nuevos.
Los valores en acción
- Actúan como el sistema operativo de un ordenador, influyendo decisivamente en nuestra toma de decisiones, especialmente bajo estrés.
- Son cada vez más relevantes en el mundo corporativo, donde se exige compatibilidad de valores para colaboraciones.
- Es vital distinguir entre los valores publicados o enunciados y los reales que auténticamente nos mueven (tanto a personas como a empresas).
Un proceso para trabajar tus valores:
Los expertos coinciden: es crucial identificar tus valores para poder vivirlos. Te propongo un proceso:
IDENTIFICA – PRIORIZA – DEFINE – INTERIORIZA – EXPRESA MEDIANTE CONDUCTAS
Identifica tus valores: No podemos vivir valores no identificados. Brené Brown señala que tenemos un conjunto central de valores que no deberían cambiar según el contexto; estamos llamados a vivir alineados con ellos.
Prioriza tus valores: La literatura sugiere reducirlos a unos pocos (3-5). Como afirman Blanchard y Brown, "cuando todo es prioritario, nada lo es". Un exceso de valores puede paralizar debido a la tensión dinámica entre ellos.
- Ejemplo corporativo (Disney): Cortesía y seguridad son valores clave. Ante un conflicto, la seguridad es prioritaria sobre la cortesía para proteger a los visitantes.
- Ejemplo personal: Si tienes los valores "prosperidad" e "integridad", y la integridad ocupa el primer lugar, esta determinará que no todas las formas de obtener prosperidad son aceptables, guiando tus decisiones.
¿Te ha resonado?
Si esto conecta con algo que estás trabajando, hablémoslo.
30 minutos por videollamada. Sin compromiso. Sabrás si puedo ayudarte y, si no puedo, te diré quién sí.
Agenda una conversación →