Todos los artículos

Creencias invisibles, barreras reales: cómo las ideas preconcebidas moldean nuestro Mundo

8 de mayo de 20243 min de lectura

Nuestro pasado y lo que hemos aprendido en él condiciona nuestra visión del presente en mucha más medida de lo que solemos pensar, tanto a nivel personal como a nivel organizacional. A lo largo de nuestra vida, nuestro cerebro va acumulando un conjunto de creencias y aprendizajes. Con el tiempo, estas creencias (mentalidades) acaban condicionando nuestra percepción de la realidad, la manera en que vivimos y la cultura de nuestras organizaciones.

¿Alguna vez te has detenido a pensar cómo una simple creencia puede cambiar el rumbo de tu vida profesional o personal?

La inercia del día a día y el ritmo trepidante que llevamos la mayoría, hace que, sin darnos cuenta, todas estas creencias y aprendizajes muchas veces guíen nuestra conducta de manera inconsciente. A veces (la mayoría) esto actúa en nuestro beneficio y nos permite liberar recursos y enfocar nuestra atención en otras cosas. En otras ocasiones lo que ocurre es totalmente diferente: nos dificultan la vida y nos limitan como personas. Por todo ello es importante buscar espacios para poder detenernos y analizar nuestras creencias tanto a nivel individual como a nivel de equipo y poder ver si éstas nos están favoreciendo o por el contrario nos están alejando de aquello que queremos ser.

Me gustaría compartir con vosotros las siguientes ideas que he estado leyendo últimamente y que pueden ser de ayuda para detectar esas creencias limitantes que nos impiden desarrollar nuestro potencial y dar lo mejor de nosotros.

Creencias limitantes: ¿Qué son y cómo nos afectan?

Hay tantas creencias limitantes como personas hay en el mundo, es por ello por lo que a veces resulta complejo identificarlas.

M. Hyat nos ofrece tres grandes familias que nos pueden ayudar para una primera aproximación. Son las siguientes:

Creencias que tenemos sobre el mundo.

  • “No puedo empezar un nuevo negocio ahora mismo; el mercado está imposible”
  • “La política nunca marca la diferencia; no importa si voto”
  • “A los directivos no les importa la gente como yo; es imposible salir adelante”.

Estos ejemplos reflejan cómo nuestras experiencias pueden sesgar nuestra visión del mundo, aunque no siempre reflejen la realidad completa.

Creencias sobre los demás.

  • “Es inútil preguntar; está demasiado ocupado para reunirse conmigo”
  • “Tiene menos experiencia que yo, ¿qué podría enseñarme?”,
  • “Todavía no ha respondido; debe estar enfadado conmigo”.

Estos pensamientos pueden cerrarnos puertas y limitar nuestras interacciones sociales y profesionales.

Creencias sobre nosotros mismos.

  • “Soy una persona que abandona; nunca termino lo que empiezo”,
  • “No puedo evitarlo; nunca he estado en forma físicamente”,
  • “Nunca saldré de este agujero; siempre he sido terrible con el dinero”.

Creencias como estas pueden frenar nuestro desarrollo personal y profesional.

Dado que tendemos a experimentar lo que esperamos, creencias como éstas seguramente bloquearán cualquier progreso que queramos hacer. Una vez las identificamos también resulta interesante reconocer qué mecanismos solemos seguir a la hora de construir estas creencias limitantes. Al identificar los mecanismos podemos evitarlos y reducir nuestra exposición a las mismas.

Jeremy Dean en su libro “Making habits, Breaking habits” identifica 3 de estos mecanismos:

  1. El pensamiento binario, blanco y negro: Asumimos que somos unos fracasados si no alcanzamos la perfección.
  2. La personalización: Nos culpamos a nosotros mismos (o a otros) por sucesos negativos aleatorios.
  3. El catastrofismo: Estamos convencidos de lo peor incluso con pocas pruebas.

¿Cómo podemos superar estas creencias limitantes? En próximos artículos exploraré técnicas y estrategias prácticas para identificar y desmantelar estas creencias.

¿Te ha resonado?

Si esto conecta con algo que estás trabajando, hablémoslo.

30 minutos por videollamada. Sin compromiso. Sabrás si puedo ayudarte y, si no puedo, te diré quién sí.

Agenda una conversación